Lo inútil de expresarse es evidente... volverse hacia afuera, desocultarse, manifestar con la palabra lo que se calla con la acción. Hay ocasiones en que cada palabra es una ocultación, en que cada sonido emitido es sólo la garantía de que podrás seguir ocultándote para tus adentros cada una de las espinas más dolorosas de tu sufrimiento. Pero, es cierto tambien, que no hay otra manera de explorar las profundidades del alma que el concepto y el azote. La única manera es el llanto, el halarido, el grito desesperado, la palabra rasgada, el tiritar de las manos, la mirada triste y sus destellos.
A veces, por más que pretendamos hacer las cosas de otro modo, no tenemos más que la palabra. No tenemos más que las espinas incrustadas en nuestra alma, no tenemos más que el halarido... por más que escapemos de ellos, por más que tratemos de evadirlos, siempre están allí. Siempre están ahí como el vehículo que nos hace capaces de expresar la autenticidad y el retorcimiento de nuestra alma. El acontecimiento que nos tocó, el acontecimiento que nos implicó, que nos retiró de nuestra pésima posición de estar allí dentro, en casa, uno sale, uno ya deja de estar solo siendo el mismo. Ya es diferente. Ya se divide, ya cambia, ya experimenta la ruptura, el desgarre, la pérdida de unidad.
...Y es que cuando uno se parte en pedazos, a veces el lenguaje nos ayude a unirnos un poco, pero sólo a través de parches. No nos volvemos a unir nunca, ya nos destrozamos, el daño está hecho. El regreso a lo que (se) era es imposible. Cada vez, nos volvemos más un partirse, un dividido, un bicéfalo, pero cada vez nos unimos con la generalidad (irrealizable por lo demás) que tiene la palabra. La conveniencia del sufrimiento es que nos abre al partirnos. No somos nada, si no sufrimos, si no nos dividimos, nunca fuimos 'uno'.
Ningún 'hecho' es el objeto del que uno se desgarra, es sólo su recuerdo, su persistencia en el tiempo. En último término, no hay nada que nos dañe más que nuestra memoria, ni nada que nos haga sentir más estúpidos que el tiempo. La memoria y su tiempo, nos abren, nos hacen insiciones. Mutilados por el tiempo es que llegamos a ser quienes somos, un estar siendo dividido, un estar abriéndose, un estar manifestándose y estar ocultándose. Y la palabra, juega con esto. Diciendo lo que se oculta cada vez, el lenguaje se muestra como el lugar de lo no manifiesto, mientras que es tan pobre y exento de equívocos viscerales para hablar de lo manifiesto. No es exento de equívocos nunca el lenguaje, pues es el lugar de la diferencia, pero equívocos viscerales son de los que uno vive, cuando habla de su sufrimiento. Nadie jamás te arrebatará el suelo en el que quieres revolcarte de dolor, ten esa garantía. Pero rara vez podrás expresar algo acerca de las espinas que tienes incrustadas en el alma. Hay que revolcarse, hay que usar la palabra tambien... por más que no pueda uno quererlo, la palabra que expresa el dolor, es tambien dolor. No hay forma de fuga, no hay otra salida.
... y como dijera Borges: a por la sombra de haber sido un desdichado
entre gritos de silencio, pero extínguete...
a ti te dedico el alfa y el omega de todas mis golgotas nocturnas...
miércoles, 25 de abril de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
Ser un morboso diseccionador de almas, diletante en el rodeo y fanático desquisiado de la palabra que sale a rastras, desde el vientre. La visceralidad de la palabra que esconde una de esas identidades fragmentadas a causa de una perpetua ocultación. No creo en alguien que, conmigo, no esté dispuesto a encontrar esos momentos en los que se habla entre-cortado, en que las palabras no salen y en que tiene que buscar palabras, incluso crearlas, para surcar lo insondable de su alma.
Me alieno en la desocultación de mi prójimo, me alimento de ella, vivo para ella, vivo viendo esas almas que se restregan sosegadas y sangrientamente sobre el áspero piso de sus historias. Cada acontecimiento, es también una afectación y la revelación de su contenido, mediante el vehículo poco honesto de la palabra, para mí, es el alimento destructivo que necesito para poder levantarme todos los días. No podría vivir sin alguien (que no sea yo), que sepa tambalearse a mi lado, retorcerse, fragmentarse, quizá incluso, aniquilarse con plena deliberación usando las palabras de guía, para poder surcar yo también esos laberintos espirales del alma.
Los rastrojos, las sobras, la expresión de las palabras y el divagar de una conversación lo son todo: despues de ellas, y detrás de ellas no hay nada. Una conversación sólo es conversación si tiene un caracter absoluto, si se cierra y ficciona un sentido allí mismo donde se desvanece y se esfuma. Sería grotesco tener un objetivo para poder surcar la constitución sagrada/profana de un alma reveladora. Su contemplación ya es bastante trabajo, como para poder volverse un mediohacia quizás qué. Es eso, disfrutar la parcial y a veces, deliveradamente ocultadora, tendencia a revelar que tiene la palabra. Un voyeurismo anímico, un depredador de almas, un traficante de intestinos diletante en rodeos oscuros, da igual; la visceralidad de la palabra, hace ya mucho, que constituye un sentido a mi existencia... es eso, y también la levedad de la burla, el alimento de la sospecha, el detrimento de los prejuicios comunes y la aciaga aniquilación del optimismo lo que me mantienen aun en pie. ¿Qué más pedir de alguien que se confinó fuera de la vida de los pro-yectos? ...
...Aunque... lamentablemente esa vida de renuncia cayó en corrupción... desde el horizonte, ahora, cada vez veo más cerca, la irrisoria dinámica del proyecto, acercándose a mi vida de errante y bicéfalo. Ya caminaré cerca, una vez más, de la vía de la Verdad... esto, sólo cuando tiempo y cambio vuelvan a unirse, cuando... por fin, el sentido se haya restituido...
domingo, 18 de diciembre de 2011
La extraña experiencia de sentir que la distancia se acorta, se hace cada vez menos cercana, cada vez des-alejada, cada vez disminuyendo. La distancia es condición de posibilidad del acercamiento, lo que ya 'está-ahí' no tiene esa apertura fundamental para ser tratado desde la distancia. Por eso Heidegger trataba el problema de la distancia desde el punto de partida de la distancia, que es originaria, frente al momento del acercarse... el acercarse sobreviene luego de la comprensión, del habérselas afectivamente con lo desalejable.
Pero en este momento, sentir la distancia es terrible, en el problema del erotismo... en cuanto se puede hablar de acercamiento, ya es sólo un des-alejamiento, una certidumbre que sobreviene luego de una larga y prolongada incertidumbre. Sentir-se completamente lejos de forma originaria... pero también sentir cómo esas distancias se acortan, se aproximan, "el modo de ser del Dasein es la proximidad" bien decía Heidegger.... y esa proximidad es imposible sin esa distancia completamente precedente, que está allí, ya para permanecer, para nunca disolverse... ¡pues es la condición de posibilidad, porque es la apertura a la proximidad! No hay a-pro-ximación sin esa lejanía... y lo que está cerca, es aquello que está inmediatamente a la mano, no pueden ser los lentes... porque deben estar obviados en su condición de útil.
Pero ¡Qué pasa con la distancia de ese cuerpo amado! Originariamente lejos, constantemente desalejable, pero culminando en la distancia siempre. La distancia irreductible de un cuerpo y el otro, que es imposible de superar, que permanece a pesar de todo y contra la que se lucha en cada beso, en cada mirada y en cada caricia... la vida se siente ir en cada uno de esos intentos... por la lucha imposible... esa que Lucrecio llamaba La Herida mortal...
martes, 8 de noviembre de 2011
... y las monedas no caen de canto
¿Cuántas veces tendré que seguirlo intentando?
sábado, 22 de octubre de 2011
Mirar con esa cara, que expresa la sospecha de que te sospechan, con ese rostro que revela la intención de no querer revelar verbalmente, lo que se revela con la mirada de la complicidad. Revelar el ocultamiento, pero deslumbrándolo, haciéndolo patente, en un ocultamiento luminoso, una mirada pútrida de ideas inmundas o llenas de lo inconfesable...
Siempre ahorrando palabras, expresándolas con risas picarescas y con la profesionalización del rodeo... haber perdido, completamente, la desfachatez de ocultar lo oculto... y mostrarlo en su luminosidad... trocando lo que es privado, en público... pero ni tan público, sólo para hacer que lo público, vuelva a su privacidad sagrada de la que proviene.
Lo sagrado de ese privado, no es el de la propiedad, ni el del sujeto solipsista... es el privado, no de negación de la alteridad de lo público, sino que es lo privado que es condición de posibilidad de lo público... es lo que hace que el espíritu crezca tanto, que tenga que chorrear a todas partes... como esa abeja nietzscheana, que se siente tan satisfecha, de demasiada miel que debe ir... y repartirla.
Privacidad y propiedad, nos han seguido intrínsecas (desde que dejamos la edad media) como la forma ideal de una sociedad cualquiera... pero cuando la propiedad se haya relativizada, incluso algunas veces, anulada, esa privacidad sóla, que ya no va de la mano con la propiedad, huérfana de presencia, se va al ser de lo público.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Vivir, quizá, sea esa constante espera del momento en el que te sacas los ojos, por haber descubierto la naturaleza de los confines de tu alma. Sí, ese horror predispuesto nos llama a que evitando lleguemos a lo evitado. Ocultando lleguemos a lo ocultado... olvidando lleguemos al recuerdo. El recuerdo... es fármaco para el olvido.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Deconstruirse...
Indagar en esos tiempos sin tiempo... Si el tiempo sólo existe de la mano del cambio, cuando el cambio toma la delantera y no se lleva el tiempo consigo, se forma allí un tiempo sin tiempo, un estado efímero...
Para pensar el tiempo, hay que ser tiempo, hay que ser lento, hay que ir d/espacio, vivir en tiempos sin tiempos, en cambios sin medida es ya haber desarticulado un tren de-eso-que-va-de-la-mano-del-cambio. El tiempo puede ir sólo ¿o no? Quizá la única compañera alternativa que pueda tener sea la memoria... pero una inmediatez es un olvido, "La magnitud de la rapidez es proporcional a la intensidad del olvido" bien decía Kundera... pensar inmediateces podría alejarse de esos llegar a ser y dejar de ser. La inmediatez es refutativa de los procesos, vivir ahora no necesita esperar a alguien que piense su cómo, sino cambiar en los tiempos sin tiempos, no ser ni ocupar espacio, ni menos aun tiempo, la idea es ser un no-lugar y un no-tiempo... la idea es vivir en el ciberespacio, este nuevo mundo inteligible y ofuscar el ser en el aparecerse y desaparecerse...
Ser idea, ser apareciendo y desapareciendo ante el resto, pero jamás estando... jamás quedándose, jamás espaciando, ni temporalizando.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Si alguna vez has estado triste sin motivo, es porque lo has estado toda tu vida sin saberlo..·Emil Cioran·.
lunes, 1 de agosto de 2011
Si el hombre viene de un animal, de seguro debe ser de la hiena...
viernes, 22 de julio de 2011
unSiento una yaga, de esas yagas que no se desvanecen con la crueldad del paso del tiempo... Vi a ELLA con aquella runa, la misma runa que en un momento rocié con sangre de mi dedo gordo del pie... Leticia, Leticia, Leticia, Leticia, Leticia, Leticia, Leticia, LE - TI - CIA.
Me cuesta tanto decir o escribir su nombre, sin estremecerme, sin desarticularme y perderme en el sonido de su nombre o en la belleza que tiene su escritura: Leticia.
No termino de convencerme que no encontraré quien pueda tocarle los talones... cuando ella se fue, se fue La Mujer, se fue la femeneidad con ella... Y esa femeneidad es la que busco, sin terminar de convencerme que no la encontraré jamás... que hay mujeres y La Mujer. Hay amores y ese amor que anclé en el ser y no en el tener...
Mi condena es la intensidad de un pasado completamente impropio, un pasado que no me pertenece y que no puede pertenecerme... No lo tengo, porque no lo quise nunca tener... lo anclé en el ser, soy ese pasado, ahora mismo, aquí, cuando lo anhelo, cuando lo recuerdo, cuando sé de su imposibilidad y de su repetición... Leticia es una nueva especie de Regina Olsen... de esas Regina Olsen que nunca me amaron y de las que no dejé por mi melancolía, pero que viven siempre conmigo: es terrible, pero no deja de fascinarme, no termino de fascinarme de la belleza de su huída mágica... es Regina Olsen, es mi Diótima, pero sobre todo fue mi Papán, esa princesa que murió y que vive en su muerte, con mi vida. Su huída nunca ha terminado para mí, seguramente ella no debe ni tener el recuerdo de mi pasado, ni siquiera debe cumplir mi miserable deseo... yo pensaba: "Como mínimo, pretendo ser un gran recuerdo, uno de esos recuerdos que no se desvanecen con un par de años".
Pero no, soy olvido y de los olvidos que no demoran ni mi ausencia... mi presencia ya es olvidada, mi pérdida absoluta en el mágico umbral del olvido. Me perdí a mí mismo en su olvido, ese mí en su tú es su olvido... soy olvido... Me olvidas ergo sum.
Es fascinante la lucidez que tengo al (d)escribir esto, me impresiono a mí mismo cuando escribo estas cosas, pensarlas es una cosa, pero este pensamiento no es silente, tiene palabras y las busco ahora en mi actividad, en mi confesión. Quiero estar con ella ahora, pero no quiero querer estar con ella ahora, quisiera querer nada... hundirme en la inanidad de este momento en su absolución extasiante... ¡Qué éxtasis este, el de celebrar el lamento que me tiene hace más de un año! Es un sentimiento completamente ambiguo, pero su ambigüedad es real y concreta... ¿Quién más que yo puede decirlo? despues de todo, nada nos pertenece más que estos momentos, estos pequeños instantes de autenticidad, esta autenticidad en el delirio... ser sí mismo, es esta horripilante experiencia de (d)escribir lo que me evoca ver un par de fotos extrañas al azar, y de recordar un poco y desear algo más que un poco. La quiero, la he querido olvidar, pero la quiero, la quiero como pasada, como ida, como huyente, como ese fuego débil que aun no deja de dar calor a pesar de que sus llamas no se vean, entre tantas cenizas...
¡Sí! muchas cenizas, las cenizas del sentido del tiempo, con ella era tiempo. Quizá ahora (rectificándome lo que he pensado anteriormente) soy cambio... cambio sin tiempo... continuidad sin tiempo, devenir-mismidad atemporalizado... ese es mi nombre ahora, mi identidad subyace en su intelecto y/o en su intelección, en su amor y en sus ojos en los que me perdí... Pero ella no me irá a buscar en otros... ella irá a perderme en otros... soy degradación continua, devenir-mismidad atemporalizada. ¿Qué otro honor se merece este sentimiento tan asqueroso? Pero a la vez, fascinante, herrabundo, bicéfalo, fuera de la vía de la verdad...
Me amo en ese olvido que encontró en los otros... y la amo en su infinito recuerdo en las otras... Ese mí y esa tú viven muriendo o mueren viviendo en esa contrariedad que se resiste a toda síntesis...
lunes, 9 de mayo de 2011
...La única manera que hay para dejar de creer en 'algo', es creyéndolo absolutamente todo.
jueves, 10 de febrero de 2011
El tiempo es el otro.
No hay tiempo sin otro
viernes, 21 de enero de 2011
Tener ojos aptos para percibir el vacío: humanidad...
domingo, 9 de enero de 2011
Pensar es ausencia, es fuerear de todo. Pensar es no estar, No estar pensando... pensar. El ser no está, la presencia es un requerimento del espacio, del tiempo, del recuerdo...
Pensar es negación, pensar es un no. El que acepta no piensa, el que acepta a veces (escasamente) recuerda. Recordar es enfermedad, es pesadumbre, es no aferrarse al presente. Pensar y recordar es imposible. El pensamiento no es memoria.
escuchar, es el verbo que tanto ocupaba Heráclito, para referirse al pensamiento. Escuchar es pasivo, es receptivo. Pensar es acercarse a lo que es. No a lo que fue, ni menos a lo que será. Eso es recuerdo.
¿Existe un recuerdo del futuro? Evidentemente, el futuro es siempre recuerdo, se construye siempre en función del pasado. Jamás del presente.
Quien vive el presente afirma que el futuro no existe. Porque el futuro todavía no es y no tiene por qué regular el presente. Equivocarse siempre vale la pena, a pesar de que jamás podremos volver sobre nuestros pasos y dar un cambio de dirección en lo que hicimos.
La caída vale la pena. La caída es condición humana...
Quien no cae, jamás pensó. Quien no cae sólo es recuerdo... y quien recuerda, sólo va al olvido.
jueves, 6 de enero de 2011
Vivir ante el olvido, vivir con y para la nada, vivir con el todo palpitante y ausente, vivir desesperado pero consciente. Vivir hasta que la muerte de vida, vida te deje.
viernes, 17 de diciembre de 2010
¿Puede haber consciencia sin terror ni horror?
Desde luego que no, pero: ¿Puede sostenerse la consciencia sin el terror?
Y aún más: ¿Qué diferencia a la consciencia del terror?
jueves, 16 de diciembre de 2010
Sentir que por vivir mirando el cielo caeré en una fosa y moriré, sentir-me como un engendro de la idea de un Anaxímenes, el resultado de un molde universal del que piensa para caerse, el que observa el cielo buscando el principio de todo lo que hay, pero cae en una fosa para morir.
Si... de seguro pienso para caerme. Y si no me caigo, es porque jamás pensé.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Cuánta ansiedad, cuánta carencia... cuánta búsqueda de lo que nos sobra. Somos y no nos hace falta nada para seguir siendo... sólo el tiempo (nada) nos desintegra en este estancamiendo del miedo, que es la materia.
Realmente, no nos hace falta nada para seguir siendo, pues seguir siendo, significa estar para la muerte, alimentarse es quitar ser... nuestra alimentación quita ser, transforma y agiliza el constante devenir a la nada de todas las cosas y seres... incluso el nuestro.
No sé cuánta consciencia de esto tienen los budistas que se abandonan a un ayuno...
Pero me parece una situación admirable, el hambre es siempre un provecho de la existencia por la entidad misma que la constituye (no podría decir que el ser...)
Kafka sabe que el hambre es una virtud, sobre todo cuando no puede ni quiere ser saciada. El artista del que el habla, es el artista de la honestidad. Un artista que luego de salir de la jaula, en la que permaneció sin comida, sale con náusea del alimento...
Pensar que esa jaula es más que una jaula en ese cuento, el hambre más que un hambre y la jaula más que una jaula, es harina de otro costal.
A lo que me refiero, es que esa hambre es virtud, el hambre, la aceptación del 'qué' de la existencia, esa consciencia... siempre lleva el hambre.
El hambre, nos parece una carencia de alimento, yo mismo lo he dicho. Pero va más allá, el hambre no es negatividad, sino positividad. No debemos hacer nada para tener hambre... nos es constituyente y acorde a nuestra naturaleza.
Buscamos huir de esta implacable essentia, y creemos que al quitar permanencia, nos dotamos más de ella. Comemos lo vivo y quitamos lo inerte. El equilibrio de la alimentación, la permanencia de la des-hambre, se fundamente siempre en el desequilibrio: el que gana y el que pierde.
El hambre es armonía, es el instante en el que somos no quitando, teniendo, ni en advenimiento de un dar, regalar o restablecer. El hambre, es algo así como un ser siendo... No debe ser eso, claro está... pero no quiero crear nuevas palabras. No ahora, que ya he creado algunas. Quizá ese vicio de crear palabras, demuestre una deficiencia...
Pero en fin, el hambre, en definitiva es un dolor guardian. Pues aguarda el advenimiento, no siempre de una ínfima satisfacción; sino que también es guardián de la inmanencia trascendental del estar siendo, aquí y ahora, o nunca o no-sé-cuándo.
...
¿Cómo puede guardar tanto el hambre? ¿Quién guarda al hambre?... Es ese guardián y es esa jaula kafkiana... el hambre es posición, es positividad, si bien la analogía del 'guardián' es bastante artificial para representar lo que quiero decir, pero sirve para mostrar el afán de permanencia de límite y de paso. El guardián niega y afirma el paso, jamás es indiferente. El hambre... el hambre... no sé nada sobre ella...
¡Cuánta miseria querer saber qué es el hambre, sin jamás alcanzar su ser!
viernes, 3 de diciembre de 2010
Lastra demoniaca, sopor alienígena que exhala un cadáver en peligro de triunfo.
