Hoy en la completa soledad en la que yazco he sentido tranquilidad... esta noche no se ha llenado de ansiedad, sino de cierta calma melancólica y exhausta de sufrir y de esperar. Es ese vacío innombrable, del no tener proyecto, del estar suspendido, del lograr suspender la vida por unos instantes, de lograr, en el momento más oscuro y frío de la noche, un momento de éxtasis, de excitación, de placer. Hoy no tuve un contacto cercano con nadie de mi interés, de mi cercanía... hoy he estado lejos de todo, y permanezco tranquilo, independiente, ya sin ansiedad, sin dolor, sin gritos que se ahogan, que quieren llanto... No.
Hoy siento la tranquilidad de la decepción, de la desesperanza, del desengaño. Es costoso y sumamente lento asimilar completamente un engaño... y cada vez creo estar más cerca de asimilarlo, de por fin, comprenderlo, hacerme uno con esa realidad, con esa mentira... que es mi verdad. La verdad que tanto he luchado por evadir, y que evadiendo y huyendo me tranquilizo a ratos, pero por momentos, por fuera, por apariencia... no en espíritu. Hoy, en la ventisca, siento placer y éxtasis de mi soledad, sin evadir nada, sin dejar de recordar nada que me pudiera atormentar. La realidad está ahí y no afecta de la misma manera. Ahora me acoje, en mi silencio y en mi talante de aturdido, de loco, de perdido. Me pierdo, pero soy inocente, no tengo culpa, sólo ansio errar, en la ventisca, sólo... y sentir esa fuerza del viento, que al golpear mi cuerpo, que al debilitarlo, me devuelve a la realidad.... me ata con un hilo a tierra nuevamente...
... y como dijera Borges: a por la sombra de haber sido un desdichado
entre gritos de silencio, pero extínguete...
a ti te dedico el alfa y el omega de todas mis golgotas nocturnas...
martes, 28 de mayo de 2013
jueves, 30 de agosto de 2012
Lo que ellos llaman pasiones no es una energía anímica, es el roce entre el alma y el mundo exterior. Lo principal es que crean en sí y que estén desamparados, como niños, porque la debilidad es grande y la fuerza fútil. Cuando el hombre nace, su cuerpo es débil y ligero, cuando muere es fornido y duro. Cuando un árbol crece, es tierno y mimbreño, pero cuando su tronco está seco y rígido, se está muriendo. La dureza y la fuerza son satélites de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la lozanía de la existencia. Por eso lo que se ha endurecido no vence.
lunes, 12 de marzo de 2012
-¿Por qué siempre hacemos lo opuesto a lo que queremos?
¡Siempre!
Yo he querido a un hombre... y me casé con otro.
¿Por qué?
-¿Quieres algo para tomar?
-No, no.
Nada, gracias Otto. Nada. Creo que ya sé ahora. Simplemente no queremos depender de nadie. Cuando dos personas se aman, no se aman de la misma manera. Uno es fuerte, el otro débil. Y el débil siempre es el que ama sin calculo... sin reserva. Me siento como si hubiera despertado de un sueño... de otro tipo de vida. Por alguna razón, siempre puse resistencia... luchaba contra algo. Me defendí... como si tuviera a alguien más dentro de mí, diciendo: no sucumbas a nada... no procedas con... nada... o ¡morirás!.
Pero Dios, ¡Qué tontos somos!
-Eso está bien... por fin lo entiendes...
