Para aprender a vivir, lo principal que hay que aprender es a sufrir, si es que no lo único. Extrañamente, esto sea quizá lo que excluya a la gente de saber vivir. Tener el axioma innegable, de que no tienen por qué pasar cosas extraordinarias y geniales en la vida. La vida tiene todo el derecho a destruirnos hasta lo más profundo de nuestro ser. La vida tiene derecho, hasta, de hacernos. Cuando algo horrible sucede, es natural, es predecible, es legítimo, es lo que tenía que pasar. Pero cuando ocurre algo hermoso y bello, debemos sorprendernos y saltar de alegría, ha ocurrido algo que nos va contra natura.
Saber que vivimos en una caja oscura, y por lo tanto, saber maravillarnos de las pequeñas centellas de luz que hay en esa infinita oscuridad, es saber vivir. Por otro lado, están los que viviendo un sinfín de miserias y habiendo caído al vacío de la angustia, tratan de ver miles de luces en esta caja oscura y cuando esas excepcionales chispitas de belleza aparecen, no saben absorverse completamente a esa vacuidad de sentido, a esa arbitrariedad del mundo, a ese desorden que nos produce placer, encanto y éxtasis.
Vivir hasta la última gota de sangre, sabiendo que eso es lo que pasa, eso es lo que nos espera por naturaleza, un cruento dolor, que nos retorcerá hasta el infinito y que no nos dejará sin aliento. Desgraciadamente, nadie muere de sufrimiento. Pero hay quienes mueren por cándidos, por engañados, por ingenuos, el optimismo mata y hay que tener mucho cuidado.
Pero no vale la pena quejarse sobre esta cantidad de males, ya decía Cioran: "Ser es estar acorralado". Desgraciadamente no vale la pena avocarse a ese absoluto no ser, a ese estancamiento del éter fogoso constante del sufrimiento que subyace a toda sustancia. Y aún no se ha difundido esa panacea del agua de alquitrás, que pueda sanarnos de todos nuestros males y aún nuestra alma no ha llegado a la concordancia absoluta con ese éter fogoso, que es el cambio, y así nos permita la armonía. Aún no ha llegado y quiero y no quiero llegar a ese éter.
Quiero, pues la concordancia del alma con ese éter fogoso permitirá la felicidad; pero creo no estar muy seguro, acerca de si quiero la felicidad... por lo general pienso que lo último que quisiera es ser feliz. Pero cuando en vez de querer ser feliz, soy simplemente feliz, me encanta estancarme, en el contacto con ese éter fogoso subyacente. Pero ¡Qué demonios importan esas cosas!
No vale la pena creer en nada. Y no hay saberes, sino creeres, así que no vale la pena creer ni en panaseas, ni en técnicas para vivir, ni si quiera hay que pensar mucho en vivir. Despues de todo... ¡A quién le importa! Vivir es de lo que más escapamos, ponemos metas, desplazando el vivir a la posteridad, lo cual no es vivir. Decimos que vivir es eso que hemos hecho una vez sintiéndonos bien. Entonces vivir es memoria, recuerdo, es sólo un regreso de lo irreversible, por lo tanto un trágico error. Y cuando se vive en el presente, uno no necesita saber, ni creer nada, porque eso es memoria, es pasado, es historia... entonces ¡qué diablos! Ni hay, ni habrá una forma legítima para aprender a vivir. Pero quizá aprender a sufrir valga la pena...
... y como dijera Borges: a por la sombra de haber sido un desdichado
entre gritos de silencio, pero extínguete...
a ti te dedico el alfa y el omega de todas mis golgotas nocturnas...
sábado, 21 de mayo de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
Una abortada ensoñación del vacío... a la que insisten en desabortar...
me pregunto cuánto pueden insistir en remendar lo irremendable...
viernes, 7 de enero de 2011
Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido... La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y despues morir... Y así sucesivamente por los siglos de los siglos, hasta que nuestro planeta se haga trizas.Arthur Schopenhauer
jueves, 6 de enero de 2011
Las metas son tan peligrosas para la vida, como los deseos ante la libertad o las convicciones ante la verdad.
viernes, 17 de septiembre de 2010
"...Ser feliz significa en el habla de los criados tener sueño ¡Ser feliz! Cuando me habláis de ser feliz es como si tuviera papilla y agua tibia en la boca. Tan estúpidas y bárbaras son todas esas cosas a las que sacrificáis vuestros laureles, vuestra inmortalidad "
lunes, 28 de junio de 2010
Diógenes al ver unas mujeres colgadas en un árbol:
"Ojalá colgara este fruto de todos los árboles"
Nadie puede ser féliz si no es pesimista.
Los pesimistas son unos infelices.
Por lo tanto los felices son unos infelices.
La verdadera y única felicidad, está en admitir la infelicidad... luego se es feliz.
Pues quien vive desencantado, no sufre los desencantos, pues le son propios a su naturaleza. Quien no sufre los desencantos y sabe que siempre hay una elegía más para gozar su propio dolor, ese es feliz...
domingo, 6 de junio de 2010
El sufrimiento, no es una carencia, no es un deseo; es, más bien, la captación, la aprehensión de la infinitud...
¿Qué infinitud?
Todo cae...tiene que caer... la gravedad es el deseo, la carencia. Pero la caída no es el sufrimiento mismo... El infinito, la eternidad es siempre causa. Causa de lo imposible, nosotros y todo lo de nosotros. Nosotros y el sufrimiento. Eso es todo... el resto ya es jugar a tomarse en serio.
.·Hliðskjálf·.